Llega el verano y, como es normal, nos apetece disfrutar de un baño refrescante en la piscina, pero, a veces, al salir del agua notamos la piel seca, tirante o con picor, y nos preguntamos: ¿por qué se producen estas molestias?, ¿tiene que ver con el cloro?, ¿es realmente perjudicial? Y sí, lo cierto es que puede afectar a la piel, pero no es lo habitual.
En este artículo desmentimos algunos mitos sobre el cloro, vemos a qué personas les puede afectar más y te explicamos cómo protegerte.
¿Qué es el cloro y por qué se usa en las piscinas?
El cloro es un producto químico desinfectante que se utiliza en las piscinas para mantener el agua limpia.
Función del cloro en el agua
La función principal del cloro es la de eliminar los microorganismos que pueden encontrarse dentro del agua, como bacterias, virus y hongos. Además, evita la aparición de algas o malos olores y ayuda a que no se ensucie con restos como el sudor o las cremas solares.
Niveles adecuados de cloro en piscinas
Es importante tener un nivel adecuado de cloro en las piscinas, ya que si es demasiado bajo, el agua puede contaminarse y aumentar el riesgo de infecciones. En cambio, si es demasiado alto, puede provocar irritación en los ojos y en la piel, además de sequedad en el pelo.
En piscinas públicas, se recomienda un rango de entre 1 y 3 ppm (partes por millón) mientras que en una privada, varía en función del tamaño y del tipo de mantenimiento (si es automático o lo realiza un profesional).
¿Cómo afecta el cloro a la piel?
Si los niveles de cloro son normales, no es malo para la piel. Sin embargo, si se pasa mucho tiempo dentro de la piscina o nos bañamos varios días seguidos, puede reducir su hidratación, haciendo que la piel se reseque.
Aquellas personas con piel sensible o con patologías dermatológicas, son las que tienen más tendencia a sufrir los efectos del cloro.
Efectos del cloro en la piel sana
Los efectos que puede causar en una piel sana suelen ser leves, como sentir la piel más seca, más tirante o ligeramente irritada después del baño. Esto ocurre porque el cloro elimina parte de los aceites naturales de la piel.
Si aparecen estos síntomas, no hay por qué preocuparse, ya que suelen ser reversibles. Para evitarlos, se recomienda el uso de cremas hidratantes después del baño, especialmente aquellas con efecto reparador o aftersun.
Personas con piel sensible o enfermedades cutáneas
Las personas con dermatitis atópica, psoriasis o eczema deben tener más cuidado al bañarse en piscinas, ya que el cloro puede irritar la piel y empeorar el picor o la sequedad.
Lo mismo pasa si tu piel es muy seca o sensible, ya que reacciona con más facilidad a los cambios de temperatura, a ciertos productos químicos, al sol o a los geles muy perfumados.
Cómo proteger la piel del cloro de la piscina
Muchas personas creen que la única forma de proteger la piel es no bañarse en la piscina. Aun así, existen hábitos muy sencillos que pueden ayudarte a disfrutar de la piscina sin que el cloro pase factura.
A continuación, te dejamos una serie de consejos prácticos:
- Dúchate antes de entrar en el agua.
Mojar previamente la piel ayuda a que absorba menos cloro.
- Dúchate también al salir.
Es incluso más importante, ya que ayuda a eliminar los restos de cloro que quedan en la piel.
- Hidrata la piel después del baño.
Aplicar crema hidratante ayuda a recuperar la piel. Las mejores opciones son: las de uso diario, el after sun y las cremas nutritivas, como las de aceites o manteca de karité.
- Evita baños demasiado largos.
Cuanto más tiempo pasas en el agua, más contacto tienes con el cloro y más fácil es acabar con la piel seca o irritada.
- Usa cremas protectoras antes de entrar en la piscina.
Es muy útil si tienes la piel sensible o muy seca, ya que crean una “barrera” que la protege.
Otros hábitos útiles para proteger la piel
Otros hábitos que pueden ayudarte a proteger tu piel son: secarla sin frotar (con toques suaves con la toalla), mantener una rutina de hidratación y evitar jabones agresivos, sobre todo los muy perfumados.
¿Cuándo consultar con un especialista?
Normalmente, estas molestias son leves y desaparecen con una buena hidratación y cuidados básicos. Pero si la sequedad, el picor o la irritación se repiten con frecuencia, recomendamos realizar una valoración con un especialista.
En Clínica Jordi Mir te ayudamos a entender tu piel y a elegir el tratamiento más adecuado. Al final, nuestro objetivo es que la cuides y la mantengas sana todo el año, especialmente en verano.